La posproducción es la etapa que menos me gusta del proceso de creación de una película: ya ha pasado el subidón del rodaje, todo va más lento y está llena de problemas técnicos que no son fáciles de resolver. Además, el final está más cerca. Y eso, lejos de aliviarme, me produce más ansiedad, y más presión.
Los días sin avances, sin novedades, a la espera de... son los más duros. De todas maneras, en el rodaje también hubo sus puntos muertos. Siempre los hay (y más rodando de noche), y es lo más duro. Mientras otros, los de la técnica, trabajaban por iluminar los planos o solucionar algún problema concreto, y todo va lento, el resto, cansados, agotados, nos entregábamos al sueño (incluida la claqueta). Luego, en un instante, había que despertarse y volver a la acción, para vivir el verdadero sueño de aquellas noches de verano.
Jairo López





(Fotos de Tony López)
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